Arde en mi garganta un suspiro impensado un demostración de aceptación que no esperaba, callas no dices nada pero tu mano presionándome fuerte el pecho me dice que no quieres irte. Rueda por tu mejilla una gota salada confundida entre sudor y lágrima se muere en tu sonrisa de labios apretados. Ya no importa el tiempo ni el lugar solo somos dos, solo estamos amándonos. Dejamos caer al suelo con violencia los prejuicios que cargábamos, nos miramos como hipnotizados, como idiotizados, como enamorados. Cuando callaron los tormentos de nuestras mentes, las presiones, los temores, comenzamos a ser nosotros, solo los dos, a disfrutar, a pensar a imaginar a delirar cuantas formas podemos inventar para amar. Me callas con tus besos cada ves que inconcienemente quiero arruinar el momento.
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