Me inundan pensamientos vacíos, fríos y sin vida; mi conciencia va poco a poco cayendo en el abismo de la ignorancia. Siento que no soy nada y nadie quiero ser. Me siento impotente ante las tribulaciones de la vida. Voy saltando piedras esquivando golpes, caigo y me levanto para volver a ser derribado, es eterno es constante. Sigo peleando sin un motivo. Varios días no quiero despertar y pido a dios que me lleve a su sueño eterno, que termine de una ves esta tortura, que no hace mas que acrecentar mi ego. Me siento fuerte, me creo superior por haber soportado tanto y seguir de pie. Luego miro y veo que no he ganado nada. Que sigo acá, que quiero estar allá. Busco esa luz, esa iluminación de la que todos hablan, esa forma de estar tranquilo, de no dudar, de poder pensar en paz. Cada día me levanto sabiendo que va a ser peor que el anterior pero mejor que el de mañana. Quizás ese es el motivo que me hace caminar, que me hace cumplir con todos y dejarme a un lado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
estoy igual.
Publicar un comentario