martes, 20 de marzo de 2007

Hasta mañana


Frió, solo siento eso, fría soledad me acecha, frías las miradas de los que desprecian lo que nos da la vida. Pasan los minutos y me duele el cuerpo, tiemblo sin cesar, sin saber como detenerlo. El tren avanza y no se a donde va; avanza galopando entre los rieles oxidados, tiembla, como si también sintiera el frió. Las lágrimas en las ventanas me anuncian que afuera es mas frió aun. Salgo y comienzo a caminar. Miro alrededor, el pasto me suplica que aleje la escarcha con mis pisadas. Veo la gente apurada por llegar a un lugar caliente donde descansar, legaran se recostaran, abrigados, cómodos; tomaran algo caliente para el cuerpo, sentirán el aroma salir de la taza con el delicado vapor. Sigo caminando y llego a casa. Hace frió, esta vacío, el eco de mis pisadas me asusta. Corro a la cama, salto sobre ella, me detengo miro, sonrío. Abrazo a la almohada, me duermo junto a ella, calida compañera que jamás me rechaza. Hasta mañana digo en vos baja, nadie responde, mi soledad como siempre calla.

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